¿Conoces la vida de Blas Infante? 135 años del nacimiento del Padre de la Patria Andaluza

Blas Infante

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El 5 de julio de 1885 nacía en la Calle Carrera, 51 de Casares (Málaga) Blas Infante Pérez, reconocido en el Estatuto de Autonomía como Padre de la Patria Andaluza, al que se le rinde homenaje en el Parlamento de Andalucía en esta fecha tan señalada.

Blas Infante ha pasado a la historia por ser la persona que sentó las bases del andalucismo y combatió el caciquismo y las desigualdades sociales. Su sueño no era otro que conseguir una Andalucía libre del yugo de los caciques, donde no hubiese ni explotadores ni explotados y que consiguiera alcanzar su autonomía dentro de una España federal.

Su pueblo, como tantos otros de nuestra tierra, donde los caciques latifundistas sometían a los jornaleros en su miseria. La lucha contra esta situación, “clavada en la conciencia desde mi infancia”, según escribió, fue el principal objetivo de su vida.

Los diez primeros años de su vida discurrieron en su pueblo natal. En 1895 abandonó Casares para irse a estudiar, como alumno interno, al colegio de los Escolapios de Archidona hasta 1899 y en el Instituto Aguilar y Eslava de Cabra, y tras cinco años años en el colegio regresa a su pueblo natal, para trabajar de escribiente en el Juzgado Municipal ayudando a su padre. Al tiempo, estudiaba por libre en la facultad de Derecho de la Universidad de Granada, a la que viajaba en los meses de junio y septiembre para examinarse, finalizando la carrera en 1906.

Una vez obtenida la licencia se vuelve a Casares para prepararse las oposiciones de notario, que aprueba en 1909, lo que le abre la puerta de la notaría de Cantillana (Sevilla) como recoge el Museo de la Autonomía de Andalucía.

Allí establece su residencia y en la capital andaluza se introduce en el mundo político e intelectual del Ateneo sevillano, donde se impregna de la preocupación por las reformas políticas, la problemática social y las cuestiones andaluzas. En 1914 se realiza una lectura en el Ateneo de Sevilla sobre el libro más importante que publicó un año más tarde, Ideal Andaluz, como manifiesta la Fundación Blas Infante. A partir del libro, Blas Infante comenzó la lucha por la Autonomía.

En Ideal Andaluz, Infante nos ofrece las claves de su pensamiento: dar confianza al pueblo en sus posibilidades de progreso, despertar su patriotismo frente a las injusticias, alcanzar una educación libre, universal y gratuita, así como tomar las riendas de la economía mediante la expropiación de las tierras de cultivo.

Infante concibió esta visión de Andalucía no como un sistema cuyo objetivo fuera un engrandecimiento individual de la región, sino como un proceso íntimamente ligado al desarrollo de España y de la Humanidad, como reflejó en el himno de Andalucía.

Infante se adelantó a su tiempo y muchas de sus propuestas son hoy en día, en buena medida, una realidad, como la división de poderes (ejecutivo, judicial y legislativo), una justicia democrática y gratuita y la «significación e independencia social y civil de la mujer». Otro de los ejes básicos de su pensamiento fue conseguir una política exterior «pro africana», en un intento de hacer rebrotar el Al-Andalus en el que cohabitaron árabes, judíos y cristianos en abierta tolerancia.

Sobre un altozano que domina el Guadalquivir en Coria del Río, Blas Infante diseñó y construyó en 1931 su propia casa, a la que llamó La Casa de la Alegría (Dar–al–farahç). Allí habitó con su familia hasta su detención en 1936.

Los visitantes pueden recorrer las estancias originales y a la vez disfrutar de un innovador discurso museográfico que permite redescubrir la figura del Padre de la Patria Andaluza y revitalizar los fundamentos de su pensamiento. La Casa de Blas Infante fue declarada Bien de Interés Cultural por la Junta de Andalucía el 4 de julio de 2006 y reconocida como primer Lugar de Memoria Histórica el 31 de diciembre de 2011.

Los últimos meses de su vida los dedicó Blas Infante a la preparación de un referéndum que tenía como objetivo la aprobación del Estatuto de Autonomía de Andalucía. Su muerte, en los primeros compases de la Guerra Civil, acaeció pocas semanas después de la celebración de la asamblea regional preparatoria de la Junta pro Estatuto de Andalucía, postergado por el golpe militar durante 45 años.

El 14 de abril de 1983, el Parlamento de Andalucía aprobó una proposición no de ley que acabó con el olvido oficial al que fue sometido Blas Infante Pérez desde que fuera fusilado el 11 de agosto de 1936 por el delito de reclamar para Andalucía lo que era y es su derecho: el autogobierno en el marco de solidaridad entre las diferentes nacionalidades y regiones españolas.