Ante una pandemia… ¿no se deberían suprimir las patentes de las vacunas para que fueran universales?

vacuna coronavirus

La Iniciativa Ciudadana Europea ‘Right to Cure’, una coalición de más de 200 organizaciones europeas de la sociedad civil de 14 países europeos, ha alcanzado las primeras 100.000 firmas.

El objetivo de la iniciativa es impulsar una propuesta legislativa para instar a la Comisión Europea a que los productores de vacunas, como Pfizer/BioNTech, AstraZeneca y Moderna, compartan los conocimientos y la tecnología de las vacunas, renuncien a las patentes de manera temporal y permitan una producción de las vacunas a nivel mundial que asegure un acceso universal. Para ello, la coalición necesita recoger un millón de firmas.

Compartir la tecnología eliminaría un obstáculo para el aumento de la producción actualmente retrasada y la igualdad de acceso a las vacunas para todas las personas, en todo el mundo. De esta forma se aceleraría la vacunación mundial evitando la aparición de variantes más agresivas y letales. A nivel mundial, los datos de UNICEF citados por Oxfam sugieren que sólo el 43% de la capacidad de producción de vacunas COVID-19 declarada se está utilizando actualmente para las vacunas aprobadas.

El suministro de vacunas seguras y eficaces para todos se está racionando artificialmente debido a la protección de los derechos exclusivos y los monopolios de las corporaciones farmacéuticas, tal y como ha demostrado la Alianza Popular para las Vacunas (People’s Vaccine Alliance).

En el pasado, los derechos de propiedad intelectual se han suspendido para hacer frente a grandes crisis sanitarias. Jonas Salk, el inventor de la vacuna contra la poliomielitis, permitió su salida al mercado sin patente. Durante la crisis del VIH, millones de personas murieron porque no podían permitirse el tratamiento y la protección. Tras una batalla de una década, las empresas farmacéuticas se vieron obligadas a permitir excepciones a las patentes. El mundo no puede permitirse esperar tanto.

Aunque la investigación y el desarrollo de vacunas y tratamientos se han financiado en gran parte con dinero público, las empresas han obtenido las patentes y el monopolio de explotación por 20 años. Esta posición de monopolio garantiza beneficios abusivos en medio de una pandemia a costa de vidas humanas.

Desde la Iniciativa Ciudadana Europea “Right2Cure” se recuerda que: «Las inversiones públicas deben producir bienes públicos que beneficien a todos, no generar beneficios para los altos ejecutivos, accionistas y especuladores. La Comisión Europea debe suspender el actual sistema de patentes, los monopolios y el secretismo para ofrecer unas vacunas accesibles para todos. Con nuestra Iniciativa Ciudadana Europea, tenemos el poder de obligarles a hacerlo. Asimismo con el objetivo de inmunizar a la mayor cantidad de personas exigimos a la UE que no limiten la administración de vacunas a ninguna de las ya existentes y que hayan superado los controles de la propia Unión y de la OMS».