Carme Valls, m√©dica experta en salud y g√©nero: ‚ÄúLa ansiedad de las mujeres no se soluciona con pastillas, sino cambiando sus condiciones de vida‚ÄĚ

Carme Valls

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@AhoraNoticiasEs

Autora del libro Mujeres invisibles para la medicina, se√Īala que las cuarentenas escolares y las tareas dom√©sticas est√°n suponiendo una pesada losa, en especial, para las mujeres. Por ello, alerta de los riesgos que esta sobrecarga est√° teniendo en su salud mental, ya maltrecha en un mundo sexista.

Desde hace d√©cadas, Carme Valls (Barcelona, 1945) vive con una obsesi√≥n: que la atenci√≥n sanitaria y la investigaci√≥n cient√≠fica incluyan la perspectiva de g√©nero. En esta pandemia, la endocrin√≥loga ‚ÄĒque actualmente dirige el programa ‚ÄúMujer, Salud y Calidad de Vida‚ÄĚ del Centro de An√°lisis y Programas Sanitarios (CAPS)‚ÄĒ ha le√≠do con detalle los estudios que se han publicado para comprobar que las variables de sexo y edad siguen sin tenerse en cuenta en los resultados de muchas de las publicaciones.

‚ÄúPueden decir que hay hombres y mujeres en la muestra, pero luego no analizan si hay alguna diferencia en mortalidad, morbilidad o en otras complicaciones‚ÄĚ, alega en la agencia Sinc. En Mujeres invisibles para la medicina (2020) que acaba de publicar Capit√°n Swing, Valls describe las √ļltimas investigaciones y avances en perspectiva de g√©nero, recurriendo a numerosos casos de pacientes reales.

Aunque las conclusiones no son muy halag√ľe√Īas, no quiere caer en el pesimismo: ‚ÄúEl libro puede parecer triste porque explico diferentes aspectos negativos de la invisibilidad de las mujeres para la medicina, pero planteo que puede haber salidas personales individuales y que siempre tenemos tiempo de renacer personalmente‚ÄĚ.

En esta pandemia la salud mental se est√° viendo afectada y en el libro se√Īala que las mujeres siguen llev√°ndose la peor parte. ¬ŅQu√© tipo de problemas est√°n experimentando?

Uno de los problemas son las condiciones de vida y trabajo que estamos desarrollando como consecuencia de los estereotipos patriarcales: todas las tareas de cuidado las tienen que hacer ellas. Lo se√Īal√≥ bien √Āngeles Dur√°n, que dijo que la casa se ha convertido en taller educacional, restaurante, escuela, lugar de limpieza‚Ķ Todo recae en unas manos, aunque est√©n haciendo teletrabajo. Tambi√©n los hombres est√°n colaborando, pero en mayor proporci√≥n, ellas.

Seg√ļn recoge un estudio, la incertidumbre de la situaci√≥n est√° creando m√°s angustia entre mujeres que en hombres porque tienen trabajos m√°s precarios y los ven peligrar. Por eso hay un mayor incremento de ansiedad y angustia en las mujeres.

Denuncia que el 85 % de los psicof√°rmacos se administran a mujeres. Los datos muestran que se ha disparado el consumo de ansiol√≠ticos y antidepresivos respecto a antes de la crisis sanitaria. ¬ŅSon la soluci√≥n?

No, los psicofármacos han supuesto una medicalización de la salud mental. El hecho de vivir en una sociedad androcéntrica, con violencia de género, incluso psicológica, muy sutil, con gran dificultad para que las mujeres desarrollen sus carreras profesionales, las ha llevado a que tengan un mayor grado de ansiedad, pero esto no se resuelve con una pastilla. Se soluciona cambiando las condiciones, la mirada de la sociedad hacia la mujer y que esta pueda desarrollar su vida como protagonista, no como víctima.

Puede tener que ver con la falta de m√©dicos de Atenci√≥n Primaria, que est√° provocando retrasos a la hora de conseguir incluso cita telef√≥nica. ¬ŅC√≥mo afecta esto al diagn√≥stico de enfermedades que no sean covid-19?

Seguro que va a haber un retraso. En mi primer libro, Mujeres y hombres. Salud y diferencias, ya hablé del sida como una pandemia que había robado tiempo para poder atender mejor a las diferencias. Y ahora, cualquier cosa que nos sobrepase a la asistencia habitual, cualquier pandemia, lo diluye porque lo prioritario es atender que no te ahogues y los problemas respiratorios. Analizar bien las diferencias en la menstruación, las alteraciones en el dolor, el cansancio… Todo esto pasa a un segundo plano. Es un retroceso en las posibilidades que tenemos de mejorar la calidad de vida de mujeres y hombres.

Hablaba antes de √Āngeles Dur√°n, que al inicio de la pandemia apostaba porque el confinamiento sirviera para repartir los cuidados. En su libro alerta de la sobrecarga de trabajo que la pandemia est√° suponiendo para las familias. ¬ŅEsta crisis est√° sirviendo para que los cuidados no sean patrimonio de la mujer?

En algunos hogares seguramente est√° pasando porque hay hombres que tambi√©n est√°n haciendo teletrabajo. Pero, en general, no ha servido todav√≠a para cambiar nada porque sutilmente se considera que el trabajo del hombre es m√°s importante y, por lo tanto, no sale de la habitaci√≥n ni para de trabajar. En cambio, quien est√° haciendo la comida, la colada, corregir los deberes de los ni√Īos y teletrabajar por la noche es la mujer.

Tambi√©n habla de la importancia de envejecer con salud. Las personas mayores est√°n siendo un colectivo muy golpeado y propone que nos replanteemos c√≥mo ha de ser la atenci√≥n sociosanitaria seg√ļn avanza la edad. ¬ŅQu√© tiene que cambiar?

Primero, considerar que envejecer no es retroceder mentalmente. Naturalmente que existe el alzhéimer, pero las personas no nos volvemos tontas por el hecho de envejecer, sino que es otra etapa de la vida. Luego, no tratarnos como seres humanos de segunda categoría. Es un error la manera en que hemos contemplado las residencias de ancianos, como aparcamiento de personas mayores, sin una buena ventilación. Se ha visto que han sido focos de infección, pero no todas, por lo tanto, seguro que hay maneras de tratar mejor.

En el libro cito a Mar√≠a Zambrano, que explic√≥ que despu√©s de haber superado una tuberculosis en la sierra madrile√Īa tuvo la oportunidad de renacer y por eso yo planteo la posibilidad de un renacimiento personal a todas las edades. Gozar de nuestros sentidos, que estimulan al cerebro, y no considerar que envejecer es el final, sino otra manera de vivir con m√°s calidad de vida incluso, porque a lo mejor se tienen menos condicionantes de trabajo y menos exigencias.

En la covid-19 estamos viendo en vivo los datos de incidencia en hombres y mujeres, en franjas de edad y la investigaci√≥n que se est√° haciendo simult√°neamente, casi en tiempo real. ¬ŅEstamos superando los errores del pasado en cuanto a evitar los sesgos de g√©nero?

Aprendemos poco porque, por ejemplo, los 18 principales trabajos que se han publicado no recogen la diferencia por sexo. Y si la recogen, no la eval√ļan. Pueden decir que hay hombres y mujeres en la muestra, pero luego no analizan si hay alguna diferencia en mortalidad, morbilidad o en otras complicaciones. Ahora no hay ning√ļn peri√≥dico que diferencie por sexo. S√≠ que el Ministerio de Sanidad publica los datos diferenciados, pero luego se han de analizar con una perspectiva de sexo y edad.

No hemos avanzado todav√≠a en este aspecto, como s√≠ pas√≥ con la cardiolog√≠a. Hace 30 a√Īos, se descubri√≥ que en la mayor√≠a de trabajos sobre el coraz√≥n solo hab√≠a hombres en la muestra. Pues ahora no podemos pensar que en la covid-19 solo exista el g√©nero hombre o el neutro, que no se sabe si son hombres o mujeres. En todos los trabajos de investigaci√≥n se ha de incluir tambi√©n la edad y seguramente veremos peque√Īas diferencias que nos pueden ayudar a entender mejor la evoluci√≥n de la enfermedad.

Su libro se public√≥ por primera vez en 2006. ¬ŅHemos avanzado en estos 14 a√Īos en igualdad en hombres y mujeres en la investigaci√≥n y en la pr√°ctica m√©dica?

Hemos avanzado relativamente. Por ejemplo, en cardiología en los trabajos sobre mortalidad y morbilidad de corazón o infartos ya existen mujeres en más de un 38 %. Pero todavía hay un 60 % de trabajos en los que no existimos. En la covid-19 vamos hacia atrás, porque incluso en los comités de expertos de la misma OMS, solo el 20 % son mujeres y no me creo que haya solo un 20 % de epidemiólogas expertas.

Hay otros aspectos en los que hemos empeorado porque la medicalización de la salud mental ha llevado incluso a que la FDA (la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos) publique una alerta sobre los opioides que se recetan sobre todo a mujeres para calmar el dolor, que las hace dependientes del medicamento.

En otras cuestiones nos hemos quedado indiferentes. Por ejemplo, en la sexualidad femenina. No nos entienden porque han intentado comparar la sexualidad de la mujer con la del hombre y, por ejemplo, la viagra no ha funcionado en la mujer. A la sexualidad femenina hay que quitarle siete velos todavía porque está velada tras una mirada masculina. Hay que dejar hablar más a las mujeres, a su deseo, a sus ambiciones y no copiar la sexualidad del hombre.

Tambi√©n habla del s√≠ndrome poscovid y plantea que se deber√° estudiar si afecta de manera m√°s intensa a mujeres o a hombres. ¬ŅPor qu√© las mujeres podr√≠an ser m√°s susceptibles?

Creo que por la misma razón que por el síndrome de fatiga crónica, que está aceptado por la OMS y la comunidad internacional y su origen inicial fue vírico. Por qué, eso sería ya la solución de la enfermedad. No lo sabemos pero hay un predominio de fatiga crónica en mujeres. También se pone de manifiesto una interacción con su sistema hormonal y por la tendencia genética de las mujeres a las enfermedades autoinmunes. Tenemos unas cuantas bases para saber que hay un tipo de enfermedades inmunitarias que pueden afectarlas más. Una vez que tienes la enfermedad, para analizar qué secuelas tendrá se están creando unidades de atención poscovid.

Ser√≠a importante estudiarlo porque si no entrar√≠a a formar parte de esa etiqueta de ‚Äúme duele todo‚ÄĚ que soportan muchas mujeres a diario y que usted denuncia, ¬Ņno es as√≠?

S√≠, una etiqueta tan com√ļn como desgraciada porque r√°pidamente la respuesta de la medicina es dar un sedante o un antidepresivo en primera consulta. Tendremos que diferenciar bien, atender a las personas que han tenido la enfermedad y estudiar qu√© efectos ha dejado en su cuerpo. Quiz√°s esto nos podr√° ayudar tambi√©n a entender mejor los or√≠genes biol√≥gicos del s√≠ndrome de fatiga cr√≥nica, que a√ļn tiene muchos aspectos que desvelar.

En el libro se√Īala textualmente: ‚ÄúSin √°nimo de frivolizar, es necesario aprender a expresarse y aprender a gritar cuando sea necesario, pero en primer lugar hay que aprender a recuperar el deseo y los deseos‚ÄĚ. ¬ŅEsto es posible en plena pandemia, con el cansancio que va calando despu√©s de tantos meses?

Tendremos que aprender a hacerlo, a recuperar los deseos. Lo hemos de hacer porque ahora tenemos que aprender a vivir el d√≠a a d√≠a con peque√Īos deseos. A muchas mujeres les hablo de deseos que van a fortalecer nuestra sensualidad, que no la hemos cultivado, y tenemos unos √≥rganos en los sentidos que si los estimulamos cada d√≠a nos pueden dar peque√Īos placeres: placer del gusto, placer del tacto, del olfato, del o√≠do‚Ķ

Estos d√≠as en los que muchos hemos de encerrarnos, debemos aprender a desarrollar nuestra capacidad de oler colonias diferentes o de darnos el gusto del jam√≥n que nos guste m√°s. Siempre les digo a las mujeres: ‚ÄúNo para su marido, para usted. Compre lo que necesite para la familia, pero usted tiene que tener gustos diarios‚ÄĚ. De tanto tiempo cuidando a los dem√°s muchas mujeres no saben ni qu√© quieren. Hay que aprender a desear y eso no nos lo puede robar el virus.

Laura Chaparro Fuente: https://www.agenciasinc.es