Desperdiciamos 1.339 millones de kilos de alimentos al año y podemos evitarlo con sólo 4 consejos para frenar el cambio climático

El cambio climático es actualmente uno de los problemas ambientales más graves originados por el ser humano, cuyos efectos son ya patentes del forma global y amenazan con un futuro más violento si la situación no cesa. En este contexto, evitar el desperdicio alimentario se postula como un factor vital para frenar la gravedad de la situación, como indican las cifras tanto de Naciones Unidas como del Gobierno de España.

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El desperdicio de alimentos es el causante de uno de los mayores desafíos del siglo XXI como es el cambio climático, y está recogido como uno de los principales Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de la ONU. El organismo internacional estima que aproximadamente el 10% de las emisiones de gases efecto invernadero (GEI) son causados por la comida que se tira a la basura y no se aprovecha.  Desperdicios y cambio climático.

Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en total los hogares españoles desperdiciaron 1.339 millones de kilos/litros de alimentos en 2018, un 8,9% más que el año anterior, 109 millones de kilos/litros más. Del total, lo que más se desperdicia en los hogares españoles, según las cifras oficiales, son frutas, hortalizas y verduras, lo que supone el 46% de productos sin utilizar. En el caso de la carne, más concretamente en la de vacuno, se derperdician 4,96 millones de kilos en España, lo que apenas representa el 0,4% sobre el volumen total. Una cifra muy positiva para la lucha contra el cambio climático, puesto que casi toda la carne de vacuno que se compra se acaba consumiendo, es decir que la carne de vacuno tiene prácticamente desperdicio cero.

El problema del desperdicio alimentario está relacionado esencialmente con malos hábitos de compra y consumo, y por lo general es algo evitable. Aquí tienes 4 sencillos consejos para mitigar este problema de carácter global porque los desperdicios también influyen en el cambio climático.

1. Comprar de forma responsable: Es importante concienciarse y comprar las cantidades adecuadas de alimento con el fin de no desperdiciar comida. Además, algunos alimentos como la carne de vacuno tienen desperdicio cero a nivel de consumo. Es decir, si compras un kilo de carne, consumes un kilo, al ser un producto del que se aprovecha todo.

2. Aprovechar los alimentos sobrantes con creatividad: Una forma de no desechar alimentos es pensar de forma creativa nuevas ideas para platos con los alimentos que sobran en la nevera. Por ejemplo, con la elaboración de cocido, podemos cocinar durante la semana croquetas, canelones o pasta con verdura y carne, platos que demuestran que consumir carne de vacuno ayuda a evitar el desperdicio de alimentos.

3. Elaborar una lista con lo necesario antes de ir a hacer la compra: Ir a hacer la compra con el estómago vacío no es una buena opción. Los consumidores solemos comer por los ojos y quizás incluimos en la lista demasiados productos que no podemos consumir y que, finalmente, acaban echándose a perder. Cuando cocinamos más cantidad de la necesaria, es recomendable congelar los alimentos sobrantes para evitar desperdiciarlos y poder tomarlos en otra ocasión. En el caso de la carne, se recomienda congelar piezas de 250 gramos como máximo y envolverlas en papel de film para su mejor conservación. 

4. Revisar la fecha de consumo y caducidad: Cuando seleccionamos un producto, es importante prestar atención a la fecha de caducidad antes de comprarlo, así como a la fecha de consumo preferente. Si acumulamos muchos productos perecederos en los siguientes días, no tendremos más remedio que tirarlos. Si tenemos claro que no vamos a consumirlo antes de la fecha de caducidad, la carne de vacuno puede congelarse por un periodo que va entre los 4 y los 6 meses, por supuesto siempre que se congele durante la fecha sin vencer.  Además, si se descongela adecuadamente, se mantienen intactas las características de la carne.

España se comprometió a reducir el desperdicio de alimentos a la mitad en 2030, pero, tal y como muestran los resultados, todavía queda mucho trabajo por hacer y mucha comida por evitar tirar a la basura y que también nuestros desperdicios aceleren el cambio climático. 

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