¿Es el té verde un superalimento?

Taza de té verde

@AhoraNoticiasEs

En este artículo vamos a centrarnos concretamente en el té verde, en sus verdaderos beneficios, y en los mitos que lo rodean. ¿Es el té verde un superalimento?.

Durante la cuarentena hemos podido ver en diversos medios de comunicación muchas noticias en relación con alimentos, suplementos y productos que mejoran supuestamente nuestro sistema inmune. A finales del confinamiento hemos empezado a oír cosas parecidas relacionadas con la pérdida de peso ganada durante la cuarentena, con componentes antioxidantes para combatir los perjuicios del sedentarismo y la mala dieta confinados… La gran mayoría de ellos son simplemente mitos, bulos, y publicidad engañosa para comprar productos y suplementos inútiles, sino algunos hasta peligrosos.

Entre todos ellos se ha hablado muy a menudo del té verde, como uno de los básicos de nuestra despensa para mejorar nuestra inmunidad, e incluso para la pérdida de peso. En este artículo vamos a centrarnos concretamente en este tipo de , sus verdaderos beneficios, y mitos que lo rodean.


Té verde:

El té verde se obtiene de las hojas de la planta Camellia Sinensis, al igual que otras variedades del té. La diferencia es que el té verde se mantiene en un estado bastante natural y no sufre otros procesos posteriores como, por ejemplo, de fermentación como sucede con el té negro.

Las hojas del té verde solamente se secan, se prensan y enrollan, y se trituran. El té verde es consumido hace miles de años sobre todo en China, Japón y Vietnam. Además, como curiosidad el té verde supone la cuarta parte del consumo total de té en el mundo. Actualmente, países occidentales como España han incrementado su consumo de forma habitual, en gran medida por los beneficios que se han expuesto sobre él.

Composición del té verde:

El té verde contiene multitud de compuestos interesantes no nutrientes para nuestra salud, en su mayoría conocidos como antioxidantes. A continuación, se enumeran los más reconocidos y estudiados:

  • Catequinas: Son polifenoles con alto carácter antioxidante ya que reducen los radicales libres oxidantes del organismo. Destacan la epicatequina (EC), la epigalocatequina (EGC), la epicatequina galato (ECG) y la epigalocatequina galato (EGCG). La EGCG es el que se encuentra en mayor cantidad en el té, y al cual se asocian mayor número de beneficios.
  • Taninos: son también polifenoles con propiedades antioxidantes, conocidos por su alta presencia también en las uvas.
  • Alcaloides: destacando la cafeína, la teobromina y teofilina. Los alcaloides son sustancias estimulantes, por lo que su consumo en cantidades elevadas debe controlarse, aunque el té verde contiene menos aporte de cafeína que el café o refrescos con cafeína.
  • Teanina: Un aminoácido con un interesante papel a nivel cerebral cuya principal característica es su capacidad de relajarnos de los nervios o el estrés sin provocar demasiado sueño o cansancio como otros componentes.

Efectos en la salud del té verde:

El té verde venía consumiéndose hace miles de años atrás con la idea de que era una bebida medicinal y espiritual para la mente, además de atribuírsele efectos curativos.

Actualmente sabemos que no es así, pero eso no quita que no tenga otros efectos interesantes en la salud de los consumidores habituales de té verde. Aunque lo cierto es que la mayoría de los efectos atribuidos al té verde se refieren a su consumo en forma de suplementos, y no tanto de forma natural infusionado con agua.

Té y pérdida de peso:

El té verde como bebida no supone ninguna relación con la pérdida de grasa corporal acelerada. El té verde parece contribuir a la pérdida de peso junto a una dieta adecuada y ejercicio físico solamente en forma de suplemento. Este mecanismo inicialmente parece suceder debido a un aumento en la oxidación de las grasas, un mayor potencial termogénico, y su contribución a mitigarla ralentización del metabolismo (asociada a dietas restrictivas para pérdida de peso). Estos beneficios en la pérdida de peso se convierten en nulos si no se acompañan de suficiente actividad física, además de una dieta acorde.

El té verde, además, se relaciona tanto como bebida de forma ligera, como en forma de suplemento especialmente, con algunos de los siguientes beneficios:

  • Control de la glucemia en sangre y sensibilidad a la insulina.
  • Mayor oxidación de grasas (suplemento).
  • Mayor saciedad (suplemento).

La mayoría de los beneficios estudiados se debe a las catequinas junto a la cafeína, que conjuntamente se potencian. Otros compuestos como los taninos ofrecen beneficios a nivel de antioxidantes también.

Té verde e inmunidad:

Uno de los beneficios más demostrados del té verde es en relación con la mejora del sistema inmune, además de otros como mitigar el daño del ADN. Lo cual no significa que nos  ayude a prevenir contagios por coronavirus o a contraer patologías infecciosas.

Té verde y cáncer:

El consumo frecuente de té verde en forma natural, y en mayor cantidad en forma de suplementos, parece asociarse con menor riesgo de cáncer de mama, de próstata (estudio), oral y colorrectal. En cambio, sus efectos son controvertidos y deben acompañarse siempre de una dieta saludable, ya que no tiene propiedades mágicas ni mucho menos.

Efecto cognitivo del té verde:

Parece que el té verde y su consumo habitual se relaciona con menos riesgo de trastornos neurodegenerativos de forma similar a como sucede con el café (en gran medida por componentes comunes como la cafeína). Se asocia a menor riesgo de Alzhéimer, y pérdidas cognitivas. A corto plazo, además nos mantiene más despiertos y concentrados como el café.

Otros efectos del té verde:

Parece tener una buena capacidad antioxidante, reducir marcadores inflamatorios, contribuir al control de la tensión arterial y del colesterol en sangre (este último efecto sobre todo gracias a que reduce el riesgo de oxidación de las partículas LDL, paso previo a la formación de placas de ateroma), y mejora la función endotelial.

Pese a tener estos beneficios declarados y un valor nutritivo interesante como bebida habitual, debe recalcarse que muchos de los beneficios que se le atribuyen o las declaraciones en relación con sus propiedades no han sido demostradas científicamente. A este respecto, por ejemplo,  la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos se ha posicionado frente a las declaraciones de salud del té verde, las cuáles considera exageradas o no atribuibles solamente a un alimento, o con falta de evidencia, y declara lo siguiente:

“No hay ninguna evidencia científica creíble que beber té verde reduzca el riesgo de enfermedades cardiovasculares”.

 “No hay evidencia creíble para apoyar las demandas de salud calificados para el té verde o el extracto de té verde y una reducción de una serie de factores de riesgo asociados con las enfermedades cardiovasculares”.

“El té verde probablemente no reduce el cáncer de mama, próstata o cualquier otro tipo de riesgo de cáncer.”

Precaución:

Como precaución debemos indicar que el té verde contiene cafeína y otros alcaloides estimulantes, dos estimulantes de los cuáles no debemos excedernos demasiado, aunque su aporte de cafeína es notablemente menos que el del café, refrescos y té negro.

El té verde contiene sustancias que pueden interferir con la absorción del hierro (taninos), por lo que debe vigilarse su ingesta y no consumirse junto a suplementos de este; así como valorar la cantidad ingerida en personas que pudieran tener deficiencias de hierro.

En caso de optar por su consumo en forma de suplemento, las precauciones deben ser mayores debido a su carga hepática.

Y, para concluir, el té verde aporta beneficios en un consumo habitual siempre y cuando el contexto de dieta sea saludable, ya que no sustituye una buena alimentación ni compensa el sedentarismo.