La OMS alerta: «Ni subiendo el precio del alcohol se reduce su consumo»

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La Organización Mundial de la Salud avisa en su informe ‘El precio del alcohol en la Región Europea de la OMS’ que las políticas de impuestos al alcohol llevadas a cabo en los países europeos son ineficaces. Y el COVID tampoco ayuda a ello. Los últimos datos de ventas aportados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación señalan que durante la semana que abarca del 20 al 27 de abril las ventas subieron un 112% respecto a la misma semana de 2019.

Tocar el bolsillo de las personas no ha sido una medida efectiva para reducir el consumo de alcohol en Andalucía. Bueno, ni en nuestra Comunidad Autónoma ni en toda Europa. Así lo señala el último informe sobre esta materia publicado por la Organización Mundial de la Salud.

Esta medida fue propuesta el año pasado por este organismo internacional en su ‘Estrategia mundial para reducir el uso nocivo del alcohol’, que incluía entre sus conclusiones la posibilidad de incrementar los impuestos al alcohol. Pero a la vista de los resultados, ha resultado ser ineficaz, ya que no logran reducir el consumo de las bebidas alcohólicas entre la población.

Y es que el alcohol es uno de los principales factores que contribuyen a reducir la esperanza de vida, ya que suele provocar importantes problemas de salud, discapacidad o muerte prematura, especialmente en las personas en edad laboral. Además, se calcula que se le atribuye una cuarta parte de la carga de mortalidad entre las personas de 25 a 29 años.

«Las políticas de precios bien diseñadas pueden ayudar a los países no solo a reducir el consumo de alcohol y los riesgos de salud asociados, sino que también benefician a las economías. Si bien todos los países de la región europea de la OMS tienen alguna forma de regulación de precios en los mercados de alcohol, estas medidas existentes a menudo están mal diseñadas», señala este organismo.

El propio informe ‘El precio del alcohol en la Región Europea de la OMS‘ destaca que este no es solo un problema de salud urgente, sino también un factor que restringe el desarrollo económico. El alcohol impone una carga financiera adicional a las sociedades de toda Europa a través de su impacto en la atención médica y los servicios de justicia penal que, a menudo, eclipsan los ingresos recaudados a través de los impuestos al alcohol.

En este sentido, la OMS ha recordado que las políticas de aumento de precios del alcohol pueden salvar vidas y ahorrar dinero, si bien ha lamentado que no todas las tienen el mismo impacto en la salud y ha instado a los países a seguir aumentando el precio de las bebidas alcohólicas.

Así, ha destacado la necesidad de que los impuestos sean similares para todas las bebidas alcohólicas, ya que, a su juicio, poner un precio más bajo en algunas puede alentar a la población a consumirlas. Al mismo tiempo, ha recordado que las personas más pobres suelen consumir el alcohol más barato, por lo que ha insistido en la importancia de aumentar su precio.

Y el COVID-19 tampoco ha sido un buen compañero de viajes en esta nueva estrategia. Y es el que el consumo de alcohol se ha incrementado durante el estado de alarma.

Los datos de ventas aportados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación sustentan este hecho: durante la semana 17 del año (la que abarca del 20 al 27 de abril) las ventas de alcohol subieron un 112% respecto a la misma semana de 2019. Ha sido el punto más alto, si bien durante las semanas del estado de alarma el repunte ha ido entre el 21,2% de la primera semana del confinamiento hasta alcanzar en varias ocasiones más de un 70%.

Para la OMS, una bebida alcohólica es un líquido que contiene etanol (alcohol etílico) y está destinado a ser bebido. En la mayoría de los países que cuentan con una definición legal de «bebida alcohólica», el umbral relativo al contenido de etanol por volumen de una bebida está fijado en ≥ 0,5% o 1,0%. Las bebidas alcohólicas predominantes son la cerveza, el vino y los licores.