Los agricultores piden la desaparición definitiva de los aranceles de EEUU al aceite y las aceitunas

Aceitunas

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«Los agricultores españoles no pueden seguir pagando los platos rotos de estas disputas ajenas» aseguran. 

La Unión Europea y EE.UU. acordaron el pasado viernes suspender todos los aranceles de represalia sobre las exportaciones entre ambos que se impusieron por las disputas de Airbus y Boeing. Esta suspensión, que se ha acordado por un período de cuatro meses, debe permitir que ambas partes se concentren en resolver esta disputa de larga duración. La suspensión se iniciará tan pronto como se completen los procedimientos internos en ambos lados.

ASAJA-Sevilla valora esta suspensión tan ansiada y demandada por todo el sector, pero espera que la UE y EE.UU. vayan más allá y anuncien cuanto antes la desaparición definitiva de los aranceles a los productos agroalimentarios españoles que han sido el chivo expiatorio de los estímulos públicos a la industria aeronáutica. Los agricultores españoles no pueden seguir pagando los platos rotos de estas disputas ajenas.

Recordemos que EE.UU. fue autorizado por la Organización Mundial de Comercio (OMC) para imponer aranceles sobre exportaciones de la UE por un valor de 7.500 millones de dólares, a los pocos meses la OMC autorizó a la UE a imponer aranceles sobre exportaciones estadounidenses por valor de unos 4.000 millones de dólares.

Los aranceles adicionales que impuso EEUU fueron del 10 % para los productos de la industria aeronáutica y del 25 % para los productos agroalimentarios, y se aplican desde el 18 de octubre de 2019. Estos aranceles afectan a importantes productos españoles y andaluces, como el aceite de oliva envasado, vinos tranquilos envasados (con alcohol inferior a 14º), aceitunas verdes, quesos, cítricos, carne de porcino o conservas de moluscos.

Con la llegada de Joe Biden a la presidencia de EE.UU. todo el sector confiaba en un cambio en la política comercial estadounidense, por eso cayó como una losa la publicación el pasado 12 de febrero en el Federal Register de la decisión de la Oficina del Representante de Comercio de los Estados Unidos (USTR) comunicando que consideraba innecesario revisar los aranceles fruto de la disputa de la OMC sobre los subsidios a aviones comerciales, lo que nos hacía temer que el sector agrario español tendría al menos seis meses más de aranceles para nuestro aceite y nuestra aceituna.

Sin embargo, la gestión desarrollada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Layen, abre la puerta a esta suspensión provisional y a un futuro acuerdo que debe terminar con el agravio a la exportación del aceite y las aceitunas de España.

Estados Unidos es el mercado de mayor consumo de aceite de oliva de los países no productores y en el año 2020 ha importado 403.616 toneladas, un crecimiento próximo al 20% en sólo un año. De esta cantidad, 244.650 t son importaciones de aceites de oliva envasadas, el resto, 158.966 t se importan a granel.

Hasta el año 2019 España lideraba la suma total de ventas a granel y envasadas a este país, con un total de 146.015 t, seguida por Italia con 101.947 t. Pero esto ha cambiado en el año 2020 por los aranceles España ha perdido 61.195 t, un – 41,9% del volumen, de las que corresponden a los aceites envasados 57.888 t, una caída del 80,5%.

En cuanto al sector de la aceituna de mesa, las exportaciones españolas a EE.UU. han caído en 2020 un 28%, han pasado de 80.300 toneladas a 57.900. En valor, el descenso fue del 14,6%, pasando de 189,5 a 161,9 millones de dólares.

En el caso de las aceitunas verdes se pasó de 52.400 a 40.664 toneladas, mientras que las aceitunas negras, que ya venían sufriendo un arancel más alto desde agosto 2018, se ha pasado en el último año de 12.600 a 10.153 toneladas.

La aceituna negra española sufre un arancel adicional del 35% desde el 1 de agosto de 2018, tras considerar el Gobierno de EE.UU. que las ayudas que recibía el sector de la aceituna de mesa negra de la PAC eran ilegales y que la importación procedente de España causaba un daño importante al sector californiano de la aceituna de mesa. Por lo que las aceitunas negras de España no se beneficiarían de esta suspensión provisional de los aranceles y deberán esperar a que se cierre la vía judicial de la reclamación que planteó Asemesa contra estos aranceles antisubvención y que, en un primer momento, ha logrado que los tribunales de EE.UU. le dieran la razón.

En concreto, en enero de 2020, el Tribunal Federal de Comercio Internacional de EE.UU. dio la razón a Asemesa en los dos argumentos fundamentales en los que la Administración estadounidense se había basado para considerar que las ayudas de la PAC al sector de la aceituna eran ilegales: que eran específicas y que la demanda de aceituna cruda dependía de la demanda de la aceituna transformada. Este último argumento es el que permitió a EEUU atribuir a la industria todas las subvenciones concedidas a los agricultores.

Sin embargo, este fallo no afecta a la totalidad de los aranceles, ya que el recurso se interpuso solo para una parte de los mismos, los relacionados con las ayudas de la PAC, los denominados aranceles antisubvención, por lo que si finalmente esta resolución se confirma, quedaría por resolver la batalla del otro porcentaje de los aranceles, los que fijó EE.UU. por considerar que la aceituna española opera con prácticas de “dumping”.

La eliminación de total de los aranceles será más lenta y difícil de lo que los agricultores quisieran. Desde ASAJA-Sevilla instamos al Gobierno de España y a la Unión Europea a no dejar atrás a la aceituna negra de mesa y a reconsidera el carácter estratégico del sector agroalimentario, un sector esencial cuyo desarrollo no debe verse comprometido por los problemas de competencia de otros sectores.