Opinión: Con la que está cayendo, por Pepa Castillejo Poole

Opinión: Con la que está cayendo, por Pepa Castillejo Poole

-Confieso que este año me ha resultado especialmente complicado volver al trabajo. Desde que ampliamos la familia tengo cada vez más claro cuáles son mis prioridades y trabajar 10 horas al día no es una de ellas.

-Tú al menos tienes trabajo, un sitio al que volver. ¿Sabes cuánta gente está en el paro? ¡O en ERE! O no saben si les van a renovar. Y la hipoteca hay que pagarla. ¿Y no has visto lo de los bancos de alimentos? Con la que está cayendo no es para quejarse.

Con la que está cayendo…

De pequeña mi madre me preguntaba si sabía cuánta gente pasaba hambre en África cada vez que rechazaba un plato. Y yo me sentía culpable y comía, pobrecitos los niños africanos. Que yo comiera o no era irrelevante a efectos de la hambruna en Somalia, no iba a acabar con años de guerra y expolio, aquí lo importante es provocar un sentimiento de culpa que te impulse a hacer algo, con el propósito de evitar el malestar que se te ha generado. De manipulación de primero. Pues “con la que está cayendo” es lo mismo, te hace sentirte culpable por quejarte frente a otros cuya situación es desventajosa, parece que no tienes derecho a expresar tu malestar. Y, sí, lo tienes.

Sin entrar en el tipo de trabajo de cada uno (recordemos que, por ejemplo, yo soy autónomo, con lo que tengo que pagar para poder trabajar, facture o no y cobre o no) es bien cierto que volver de vacaciones suele provocar un cierto decaimiento. No me atrevo a llamarlo depresión postvacacional, porque la depresión es una enfermedad bastante seria y no quiero banalizarla, pero sí podemos llamarlo apatía, desgana, tristeza, problemas para conciliar el sueño o irritabilidad. Si, además, esa reincorporación implica volver a un sitio donde ya no te apetecía estar antes de irte, sí, sin duda tienes derecho a quejarte. Porque que otros estén en peor situación que tú no arregla lo suyo y a ti a lo que te invita es a conformarte. Y cuando te conformas cierras la puerta a la mejora.

Esta pandemia nos ha traído un fenómeno curioso desde Estados Unidos, algo que allí han llamado “La gran renuncia”. El 2.7% de su población laboral, cerca de 4.000.000 de trabajadores, han dejado sus puestos de trabajo desde abril del año pasado, de manera voluntaria y masiva, por motivos variados, como no sentirse bien tratados durante la pandemia, tener que volver a la oficina o darse cuenta de que hay otras cosas en la vida aparte de trabajar. Y lo han hecho con la que está cayendo. Este fenómeno ha provocado una frase histórica de un presidente estadounidense ante la queja empresarial por no encontrar trabajadores: “Pagadles más”. Pero es que igual no solo se trata de un tema de dinero, igual es que las prioridades han cambiado y lo que queremos es trabajar y vivir mejor.

El mercado español es bastante diferente al estadounidense, sin duda, aunque hace unos días vi en televisión a un empresario que se quejaba de que no encontraba personal para trabajar. Que te pongan por delante un contrato de 4 horas/día y luego te digan que vas a trabajar 10 no mejora el clima laboral. Que te reduzcan la jornada de 8 a 4 horas en turno de tarde/noche y te digan que te llamarán ocasionalmente por las mañanas y que te lo pagarán “en negro” no te ayuda a conciliar. Que te enteres el lunes a las 8 de la mañana de que toda la semana vas a tener turno de noche no favorece tu descanso. Que te digan el viernes a las 3 de la tarde que tienes que coger ya un avión y cruzar el Atlántico para llevar unos papeles te agota, porque no es la primera vez y sabes que no será la última. Así que no solo es cuestión de que te paguen más, porque no todo es cuestión de dinero y esta pandemia nos ha hecho cuestionarnos muchas de nuestras creencias. Y sí, el dinero ayuda. Si no soportas a tu pareja se sobrelleva mejor en una casa de 200 metros que en un piso de 45, puedes verla menos, pero el problema es el mismo: tu relación ha muerto.

Pero volviendo al principio, es cierto que reincorporarte a la rutina puede ser complicado de sobrellevar y, una vez que has expresado tu queja toca poner manos a la obra y tomar medidas para cambiar la situación. Y, ¿qué puedes hacer? Toma nota:

  • No dejes la vuelta a casa para el último día a última hora. Puede resultar muy tentador aprovechar hasta el último rayo de sol de la playa, pero esta costumbre te va a dificultar readaptarte a la rutina. Intenta volver con tranquilidad el día antes o con un par de días de antelación y aprovecha para estar en casa y descansar.
  • Tal vez hayas trastocado tus hábitos de sueño durante las vacaciones, así que acostarte el día antes de volver al trabajo a las 2 de la mañana y levantarte a las 7 no te va a ayudar a estar fresco y despejado en tu vuelta al trabajo.
  • Asume que en tu primer día de trabajo no vas a tener el ritmo habitual, eso evitará situaciones de estrés y bloqueo. Márcate metas pequeñas y establece prioridades. Y recuerda que leer todos los correos que te han enviado y dejar limpia la bandeja de entrada no ha de ser una de ellas.
  • Recupera tu horario y dieta alimenticia habituales.
  • No pierdas las buenas costumbres, si en vacaciones has aprovechado para hacer deporte o simplemente salir a pasear procura mantener el hábito, aún tenemos luz suficiente.
  • Modera el consumo de alcohol y café, el alcohol es un depresor y la cafeína un estimulante.
  • Piensa en positivo. Cuando te sientas abrumado por el retorno a la vida normal da un paseo, llama a un amigo, practica tu hobby, haz deporte, etc.

 

Espero que la vuelta a la rutina se nos haga lo más llevadera posible.

 

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