Opinión: “El turismo como punto de partida”

Opinión: “El turismo como punto de partida”

Tenemos la enorme suerte de vivir en un país extraordinariamente rico en su diversidad cultural, artística y gastronómica.

Somos el segundo destino más visitado del mundo, según la organización mundial de turismo, quien así lo constata en sus datos publicados a noviembre de 2019 (antes del Covid-19). España recibió por aquel entonces algo más de 82 millones de turistas, es decir, casi el doble de nuestra población actual.

Por otra parte un alto porcentaje de extranjeros nos eligen para vivir de manera definitiva después de su jubilación, poniendo en énfasis no sólo nuestro clima, sino nuestra calidad de vida en todos los sentidos.

Este hecho supone un enorme potencial que debemos seguir trabajando, pero también y no nos engañemos, puede resultar una debilidad en circunstancias como las que hemos vivido y sobre todo cuando el sector turístico supone un 12,4% de nuestro PIB.

Con estos datos en la mano, y estando ya en el momento en el que rozamos la normalidad, hemos de poner en marcha toda nuestra maquinaria pesada para recuperar en el menor tiempo posible esas cuotas de visitantes, que no solo nos aprecian por las múltiples variables que ofrecemos como destino, sino también por el carácter abierto y afable de los que aquí vivimos, y que sin duda es fruto de la mezcla de civilizaciones que nos han precedido.

Y precisamente nuestra historia es la que ha hecho que cualquier rincón (y digo bien, cualquiera) de nuestras ciudades y pueblos sea susceptibles de esconder encantos que quizás escapen a nuestros ojos, pero no a los de aquellos que nos miran desde fuera. Por tanto, es necesario no solo encontrarlos sino también saber venderlos, añadiéndoles el interés y la profesionalidad necesaria, para que además sean entendidos como destinos de calidad marca España.

Si además aprovechamos los ingresos que nos puede proporcionar el turismo para potenciar la industrialización de otros sectores, aprovechando nuestra ubicación estratégica, la importancia de nuestros puertos marítimos y nuestra red de comunicaciones, yo no tengo la menor duda de que nuestro país puede convertirse en una potencia económica mucho mayor de lo que lo es ahora, pero para que eso sea posible, primero debemos ser nosotros los que debemos creer en nuestras verdaderas posibilidades.

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