¿Sabías que los taninos de la uva tienen propiedades antiinflamatorias y sus antioxidantes combaten el envejecimiento?

Uvas en la vid

Uvas en la vid

Los taninos, unos compuestos del vino tinto y la semilla de la uva, tienen propiedades antioxidantes y sirven como antiinflamatorios, además de ayudar a prevenir efectos de enfermedades cardiovascuares. Un estudio internacional en el que participa Andalucía los ha identificado

Los culpables de los efectos beneficiosos del consumo moderado de vino tinto en la salud de las personas son los llamados taninos. Se trata de antioxidantes que, consumidos moderadamente, ayudan al organismo gracias a sus propiedades antiinflamatorias y antienvejecimiento. Y además, también contribuyen también a reducir los efectos de enfermedades cardiovasculares y degenerativas.

Un estudio internacional en el que ha participado el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (Ifapa) de la Junta de Andalucía, junto a las universidades de Davis (EEUU), Parma (Italia) y Montpellier (Francia) y del Australian Wine Research Institute, ha identificado un total de 85 de este tipo de compuestos. Son sustancias procedentes de la absorción y metabolismo de dos extractos de taninos procedentes, concretamente, del vino tinto (de la variedad Cabernet Sauvignon) y de semilla de uva (Vitis vinifera L. cv. Cabernet Sauvignon).

A este descubrimiento de los taninos, que permite un mayor conocimiento de las propiedades intrínsecas de ambos productos, se suma otra conclusión de gran calado: un posible incremento del valor añadido de las semillas de uva. La confirmación del carácter saludable de su consumo podría potenciar su uso en la elaboración de alimentos funcionales, por lo que aumentaría la rentabilidad de un producto que, a priori, podría considerarse con poco aprovechamiento o incluso un residuo.

Según esta investigación, los taninos presentes en esta semilla inciden en la circulación sanguínea mejorando la función vascular y, además, son beneficiosos a nivel cognitivo.

Una de las características más importantes de este trabajo de investigación es la confirmación de que el organismo metaboliza de forma diferentes los taninos del vino y de la semilla de la uva porque tienen estructuras químicas distintas. Por tanto, los efectos que estos compuestos tienen en la salud o la actividad biológica de las personas también son distintos.

Por un lado, los antioxidantes del vino son ricos en monómeros y polímeros de bajo peso molecular, mientras que los taninos de las semillas de uva tienen estructuras más complejas con polímeros de mayor peso molecular.

Con anterioridad, se habían estudiado actividades biológicas empleando los taninos presentes en vino o semilla pero sin atender a la transformación que sufren al ingerirse o absorberse. Ahora, la novedad de este estudio es la información que se ofrece sobre el tipo concreto de compuestos que hay que estudiar con detenimiento para poder conocer mejor qué actividad biológica pueden ejercer en función de su procedencia, los conocidos como metabolitos.

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