¿Tienes grasa abdominal? Es más peligroso de lo que te imaginas

¿Tienes grasa abdominal? Es más peligroso de lo que te imaginas

La llaman la barriga cervecera o la curva de la felicidad, pero para nada nos lo podemos tomar a broma. Cabe destacar que no sólo es un problema estético, sino también de salud.

La grasa abdominal visceral recubre los órganos vitales (intestino, hígado, páncreas, riñones, etc.), interfiriendo en el buen funcionamiento de dichos órganos. Esta grasa está relacionada con alteraciones del metabolismo que contribuyen al desarrollo de enfermedades como la diabetes e hipertensión, aumentando el riesgo de infarto e ictus.

¿Las mujeres tienen el mismo riesgo que los hombres?

En primer lugar, destacar que independientemente del sexo, todo el mundo que no se cuida tiene un alto riesgo de desarrollar estas alteraciones y enfermedades de las que hablamos.

Por otro lado, las mujeres tienden a incrementar la grasa abdominal después de la menopausia, aumentando por tanto su riesgo cardiovascular. Esta grasa pasa a acumularse en esa zona por los cambios hormonales que se producen en dicha etapa.

Un corazón recubierto de grasa (en color amarillento) y un corazón sano a la derecha.

Por otro lado, podemos ver un hígado sano en la parte superior y un hígado graso debajo.

¿Crees que esos órganos recubiertos de grasa son positivos para tu salud? Está claro que no.

Y ahora la pregunta del millón… ¿Cómo reducimos dicha grasa?

El exceso de grasa se produce por varios factores, aunque los principales son una mala alimentación y el sedentarismo.

Según los últimos estudios científicos, hay que combinar una alimentación saludable con ejercicio de fortalecimiento de la musculatura. El entrenamiento de fuerza es imprescindible, ya que si sólo hacemos la alimentación, perderemos mucha masa muscular y tejido óseo (hueso), siendo esto muy perjudicial para nuestra salud.

Este tipo de ejercicio mejora la fuerza, la hipertensión, diabetes, inflamación sistémica, diversos parámetros de la analítica de sangre y otros muchos beneficios.

Lo ideal es ponerse en manos de profesionales cualificados para que nos adapten el ejercicio en función de nuestra edad, historial médico y patologías/lesiones.

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