Uno de cada cuatro andaluces ha afrontado la situación de confinamiento con bastante o mucha dificultad

Confinamiento

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Casi la mitad de la población (49,2%) ha tenido contacto a diario con los seres queridos a través de medios digitales o telefónicos, sin que se produzcan grandes diferencias entre generaciones y las mujeres son las que han asumido principalmente las tareas domésticas y de cuidado de los hijos.

El Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía ha publicado La Encuesta Social 2020. Hábitos y Condiciones de Vida de la Población Andaluza Durante el Estado de Alarma, que tiene como objetivo principal conocer cómo han sido las condiciones de vida y los hábitos de la población andaluza durante el confinamiento.

Según este documento, el periodo de confinamiento convirtió las características espaciales del hogar en un elemento importante para comprender las desigualdades habitacionales que se dan en la población. Por ejemplo, comparando los metros cuadrados de la vivienda y el número de miembros que habitan en la misma, se observa cómo existe un 17,9% de hogares de 4 miembros en viviendas de menos de 75m2, encontrando en el lado opuesto un 18,1% de hogares de dos miembros en viviendas de más de 120m2.

También el factor territorial permite introducir algunos elementos que permiten ver la complejidad del fenómeno que nos ocupa. En este caso los entornos rurales, que en otros aspectos tienen rasgos estructurales que les desfavorecen, presentan soluciones habitacionales más adecuadas a una situación como la vivida, ya que en sus viviendas disponen en mayor grado de características como jardín o patio.

Ante una situación tan excepcional, uno de los aspectos más relevantes que ha modificado el comportamiento poblacional ha sido la forma de estructurar el tiempo. En relación al tiempo libre, por ejemplo, han aparecido actividades que en la situación previa al confinamiento eran marginales en la cotidianidad doméstica, y que durante este periodo se han convertido en elementos centrales a la hora de gestionar instrumental y emocionalmente el propio confinamiento.

Entre las personas mayores se observa un porcentaje elevado de actividades relacionadas con el ejercicio diario, lo ha realizado el 50,5% de esta población, porcentaje más alto que en edades más jóvenes: el 30,7% en el grupo de edad de 16 a 29 años y el 32,7% en los comprendidos entre 30 y 44 años. El ocio pasivo viendo la televisión, películas, series, presenta porcentajes muy altos en todos los grupos de edad, aumentando conforme asciende la edad. Entre los menores de 45 años la actividad de usar redes sociales es la que se ha realizado con más intensidad. Además, casi la mitad de la población ha tenido contacto a diario con los seres queridos a través de medios digitales o telefónicos, sin que se produzcan grandes diferencias entre generaciones.

Por otro lado, los datos muestran cierta homogeneidad en el tipo de ocio si atendemos al nivel de estudios de la población, pero también algunos hábitos diferenciados. Por ejemplo, entre las personas con estudios universitarios las videollamadas y llamadas así como la lectura y el estudio, han tenido más presencia diaria que en el resto de grupos.

Considerando aquellos hogares con presencia de menores de 16 años, se observa cómo, a pesar de que el tiempo de presencia en casa ha aumentado para muchas personas, se ha mantenido la distribución de roles tradicionales, lo cual se identifica en respuestas tanto de las mujeres como de los hombres.

Estos datos son coherentes con la actividad que se ha realizado fuera del hogar: se observa una mayor intensidad de desplazamientos fuera del hogar entre los hombres, tanto para ir al trabajo como para salir a comprar comida.

Entre las asalariadas el porcentaje de teletrabajo se sitúa en el 34,9%, mientras que entre los hombres ha trabajado exclusivamente en casa el 21,6%. Por el contrario, los hombres han trabajado más fuera del hogar: más de dos tercios de los asalariados ha trabajado fuera de casa durante el periodo de estado de alarma en el que se realizó la encuesta.

En el análisis por ocupaciones se observa que los trabajadores con profesiones menos cualificadas son los que más han estado desarrollando su trabajo en el exterior durante el estado de alarma. Por ejemplo, el 96,9% de los trabajadores que desarrollan ocupaciones elementales han tenido que ejercer su profesión exclusivamente fuera del hogar.

El confinamiento no ha supuesto un cambio de pauta muy acentuado en el consumo de tabaco y alcohol, si se considera el total de la población andaluza. El 9,6% afirma que ha fumado más y el 5,8% que ha consumido más bebidas alcohólicas. En el lado contrario se observa que el 6,2% afirma que en este periodo ha descendido su consumo de tabaco y el 24,8% que lo ha hecho su consumo de bebidas alcohólicas. Por sexo, el porcentaje de hombres que afirman beber más alcohol (7,5%) es mayor que el de mujeres (4,2%), mientras que con el tabaco la cifra es casi idéntica.

Son más notables los datos de personas que han empeorado en otro tipo de hábitos saludables. El 53,0% de la población afirma que ha realizado menos ejercicio, el 40,0% que ha dormido peor y el 17,2% que se ha alimentado peor. Por edades, las personas de 65 y más años declaran, en menor medida que otras edades, que el confinamiento les ha perjudicado en el sueño y la alimentación.

La situación vivida durante el estado de alarma y el confinamiento ha supuesto sin duda un reto emocional para la población. La complejidad de la situación ha hecho que sea proclive a una mezcla de intensidad de sentimientos a nivel social. Para conocer e intentar medir la complejidad emocional de este momento, en el cuestionario se incluyó una escala de bienestar emocional novedosa.

A través de esta escala, que mide distintos estados de ánimo de la población, se ha podido conocer, por ejemplo, que el 40,5% de la población se ha sentido deprimida en algún momento, el 5,6% buena parte del tiempo y el 3,4% todo o casi todo el tiempo. Entre las mujeres este sentimiento ha sido mayor: el 7,2% ha manifestado que se ha sentido deprimida buena parte del tiempo y el 5,5% todo o casi todo el tiempo.

Centrándonos en el mayor nivel de frecuencia emocional (los sentimientos que se han tenido Buena parte del tiempo o Todo o casi todo el tiempo) se observa que las personas mayores son las que más momentos de depresión y soledad han tenido, pero también las que afirman que con más frecuencia se han sentido tranquilos y relajados. Los menores de 45 años son los que manifiestan menor impacto emocional negativo en términos de depresión y soledad, en cuanto a la energía con la que se han sentido para afrontar esta situación ha sido similar a la del resto de generaciones.

Relacionado también con el bienestar emocional, uno de los elementos que ha generado importantes niveles de preocupación es el modo en el que los menores han vivido esta situación. Las madres y los padres han tenido la percepción de que sus hijas e hijos eran una población especialmente vulnerable emocionalmente en una situación en la que los cambios de rutinas, espacios y tiempos se vieron drásticamente modificados de una manera imprevista. Esta realidad se refleja claramente en los datos que muestran una alta preocupación por el estado emocional de sus hijos, algo más elevada incluso entre las madres: la mitad de las madres afirman que han tenido un nivel muy alto de preocupación por el estado emocional de los hijos.

La Encuesta Social 2020. Hábitos y Condiciones de Vida de la Población Andaluza Durante el Estado de Alarma estudia a la población de 16 y más años que reside en Andalucía. Se ha considerado una muestra de 2.950 personas y la recogida de información se ha realizado entre 15 de abril al 29 de mayo de 2020.

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