Vitamina D y coronavirus, la vitamina que logra mitigar la enfermedad

Vitamina D y coronavirus, la vitamina que logra mitigar la enfermedad

La situación actual debida a la enfermedad por Covid-19, hace que nos centremos en buscar factores que puedan intervenir en la enfermedad, prevenirla de algún modo o asegurar un contagio con menos complicaciones. Todo ello, ha llevado a que la población general haga búsquedas en redes sociales, blog, medios de comunicación…sobre cómo prevenirlo, y le bombardeen con mitos y bulos que pueden ser peligrosos como: suplementos que previenen el contagio o que te curan la COVID, fórmulas mágicas para reducir el riesgo a contagiarte… las cuáles son totalmente falsas y pueden proporcionarnos una sensación de seguridad totalmente errónea. Asimismo, encontramos diariamente como muchas revistas y periódicos escriben artículos con relación a “las dietas contra el Covid-19”, creando incluso más dudas al respecto sobre cómo actuar en esta situación.

Vitamina D y COVID:

Una de las vitaminas que más ha dado que hablar y ha generado controversia en la comunidad científica es la vitamina D. Se ha hablado de ella como una vitamina que podría contribuir a reducir el riesgo de complicaciones asociadas a este coronavirus, o que pacientes con buenos niveles de esta vitamina en sangre tras el contagio tenían mejor pronóstico. Igualmente se ha hablado de como pacientes que tenían insuficiencia o deficiencia en las analíticas sanguíneas, parecía que tenían mayores complicaciones asociadas.

La función principal de esta vitamina junto con la hormona paratiroidea (PTH), es actuar como regulador de la homeostasis del calcio y el metabolismo óseo; además de influir también en la absorción y metabolismo del fósforo. Pero, además, esta vitamina interviene en los mecanismos del sistema inmune y del sistema cardiovascular de múltiples maneras.

Las personas mayores son el grupo poblacional más vulnerable a la COVID-19, y si a esto le sumamos que suelen presentar niveles más deficientes de vitamina D (por menor exposición solar especialmente ancianos institucionalizados, menor producción endógena de vitamina D, interacciones con algunos fármacos que compiten en su absorción y metabolismo…) unido a otras comorbilidades como diabetes, hipertensión, o enfermedades cardiovasculares, el riesgo de complicación por la infección se verá aumentado.

¿Cómo obtenemos la vitamina D de forma natural?

Las Ingestas Recomendadas de vitamina D diarias por la dieta según las Tablas del Departamento de Nutrición de la Universidad Complutense de Madrid en adultos sanos son de: 15 µg (expresado en colecalciferol) tanto en hombres como mujeres. También puede medirse en UI (Unidades Internacionales), siendo 1 µg= 40UI de vitamina D, es decir, una IR de 600UI.

La alimentación cubriría no más del 15-20% de las IR diarias de vitamina D. Las principales fuentes alimentarias son el pescado azul o graso, destacando el salmón, sardinas, arenque…; y los lácteos enteros (sin desnatar). En menor proporción, la encontramos también en los huevos. Además, es habitual la fortificación de alimentos con vitamina D como los lácteos o algunos cereales.

Pero es a través de la luz solar de donde obtenemos principalmente esta vitamina a través de la piel a través del proceso de fotobiogénesis, obteniendo vitamina D inactiva que posteriormente tras pasar por hígado y riñón se activará y desempeñará su función. Por ello, se recomienda una adecuada exposición solar durante 10-15 minutos al día, incluso una exposición más prolongada (entre unos 10-30 minutos) durante los meses de invierno (al menos 3-4 días a la semana). Como curiosidad, antiguamente los pacientes con tuberculosis incluían en su tratamiento la exposición solar y aceite de hígado de bacalao (rico en vitamina D) para eliminar Mycobacterium tuberculosis. Actualmente, nos damos cuenta de que la mejoría observada era gracias a la exposición solar y la síntesis de vitamina D. 

Deficiencia de vitamina D:

La deficiencia de vitamina D es muy común, lo que nos hace pensar en su suplementación. Para la suplementación como prevención o tratamiento, debemos respetar la individualidad de cada uno, cada paciente es diferente y debemos ajustarnos a cada caso.

En caso de déficit o niveles bajos de vitamina D, podemos estudiar la posibilidad de suplementar, sobre todo en la población anciana, donde su síntesis es menor. Muchas veces se recomienda que esta suplementación vaya acompañada con magnesio, ya que ayudará a la activación de la vitamina D.

Según diferentes estudios “el objetivo sería elevar las concentraciones de 25 (OH) D por encima de 40 a 60 ng / ml o 100 a 150 nmol / L” (William B., 2020). La suplementación diaria con dosis moderadas es barata y segura. Aunque sea segura debe estar supervisada por un médico o dietista-nutricionista ya que debemos observar cual es la concentración sérica de 25 (OH) D con relación a la concentración de la dosis administrada para ver si la suplementación está teniendo los resultados esperados.

Vitamina D y COVID-19

Con relación a la infección por Covid-19, según estudios observacionales, existe asociación entre déficit de vitamina D y mayor admisión en UCI, necesidad de ventilación mecánica y mortalidad.

En otras infecciones de las vías respiratorias, la vitamina D mejora la inmunidad celular, reduciendo la producción de citoquinas (proteínas inflamatorias que intervienen en numerosas infecciones). Al respecto, algunos estudios relacionan la tormenta de citoquinas proinflamatorias en infección por Covid-19 y casos más graves, con déficit de vitamina D. En metaanálisis anteriores, se ha demostrado que la suplementación con vitamina D es segura y eficaz para prevenir las infecciones agudas del tracto respiratorio (no Covid-19).

Actualmente, no tenemos datos suficientes que nos permitan afirmar que la suplementación con vitamina D reduzca la incidencia de Covid-19. Existen estudios observacionales que encuentran una relación entre déficit de vitamina D y peor pronóstico de Covid-19, y otros que no encuentran esta relación. Pero partiendo la base de la inocuidad de su suplementación y de que contribuye a mejorar otros parámetros adicionales al COVID-19 parece ser que sería recomendable suplementar en personas con niveles reducidos de insuficiencia o deficiencia.

De todas formas, necesitamos esperar a más resultados de estudios de intervención que ya están puestos en marcha para esclarecer el tema. No obstante, no debemos olvidar la relación, como he comentado anteriormente, entre déficit de vitamina D y peor pronóstico de otras infecciones del tracto superior respiratorio (por ejemplo, en virus influenza). Esta es una de las vías, que hacen pensar en su posible relación con la infección por Covid-19.


En conclusión, es necesario profundizar y estudiar más sobre ello, faltan ensayos clínicos para determinar el papel de la vitamina D en las infecciones por COVID-19 y su gravedad, pero parece recomendable su suplementación en toda persona con insuficiencia o deficiencia.

No obstante, muchos profesionales sanitarios actualmente están suplementando con vitamina D a aquellos pacientes que presentan deficiencia o insuficiencia, ya que pese a que no existe evidencia clara, parece que los resultados son positivos, además de inocuos, y que además, podría actuar frente a otro tipo de virus que podrían empeorar el pronóstico en caso de infección por Covid-19. Asimismo, debemos saber que es fundamental seguir un estilo de vida saludable con vistas a mantener nuestro sistema inmune en un estado óptimo, para lo cual se recomienda un patrón dietético saludable que cubra todas las necesidades de vitaminas, minerales y antioxidantes o compuestos bioactivos, además de la fibra dietética, grasas omega-3, proteína… En pautas generales, debemos centrarnos en hacer un consumo adecuado de frutas y verduras, legumbres, frutos secos y semillas, pescado azul quien lo desee, y, por supuesto, acompañado de la reducción de alimentos ricos en azúcares añadidos y grasas de mala calidad… Todo ello en conjunto con exposición solar y con la práctica de ejercicio físico cuando sea posible al aire libre.

Cristina Rodríguez, colaboradora de Nutrición en Positivo y estudiante Grado Nutrición UCM.

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